jueves, 1 de enero de 2015

La misogenia en la academia
y la misogenia en la alcoba

Incluiría usted en su definición de violencia
aquella carente de manos?

Sabrá ella de la violencia de su mentira?
Sabré yo de la violencia de su verdad?

Hasta donde sería capaz de forzar el hilo,
para obligarte a admitir que no hay escapatoria a la culpa?
El mal paso es tan inevitable como los segundos que lo componen,
tan real como la ausencia de branquias.

No hay autoengaño que no flote, tampoco olas que no revienten.

Podría esa vieja mujer sostener la mirada de su hijo,
o le hablaría tambien de la ceguera del deseo,
o del querer lo suficiente, sin amar nada,
del no sentir nada pero aceptar lo suficiente,
del gritar en paralelo una y mil veces el mismo nombre, los mismos centímetros, el mismo cabello aspirado como si heroína ...

Podría alguien aseverar, que se ha encontrado una salvación para ''la situación'' del pequeño?
un bienestar al menos, como contraparte al abuso con que comezó su vida?
Sería este abuso de vainilla-chocolate, más consensuado y mejor callado, ligeramente menos grave que el otro abuso inicial?
Afectaría este olor a desamor en el hogar, su percepción del mundo?
Y es que éste abuso al menos, no amerita tinas.

Podrá el pequeño, mirar con apenas 2 gramos de respeto a
cualquier mujer,
podría no llevar tatuada la vejación/aceptación diaria,
esa realidad de desprecio eterno, en que se desenvuelve su madre...

Verdaderamente tu crees que ella no lo sabe?

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