Mi mano derecha, sin otro fin que el despropósito, re-escribe esta historia en los surcos de tu frente.
La izquierda por otra parte, la va borrando y va dejando restitos blancos sobre tus cabellos desmemoriados
La izquierda por otra parte, la va borrando y va dejando restitos blancos sobre tus cabellos desmemoriados
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