martes, 25 de agosto de 2015

Tu llanto no es llanto
y fue así, que surgió el primer rechazo.
La claridad veinteañera (pre 30).
Con Breton y Arenas me lucí en Hyde Park
(ni siquiera recuerdo si el libro era mio)
no sólo ante las ardillas y un otro, ante el escenario completo.
Con la guitarra agónica y quizás alguna de cat powers
enamoré a otro, en el garage de instrumentos,
(ni siquiera recuerdo cual fue la 1a canción de ella que escuché)
los domingos de batería, techo y sol
Pero a él, a él, no le canté ni leí nada,
lo molestaba y lo dejaba atrás cuando saliamos a andar en bici.
Le dije soy una mujer fuerte e independiente, no tienes que acompañarme a casa.
Un día le pedí un cuento para dormir, inventado, yo le daba los personajes... y me lo envió.
Se bancó unos 90 cigarrillos (y los detesta)
... mi no-claridad treintañera
y su sabiduria ad portas de los 40
-¿por qué me miras así?-
-me pasaría la vida mirándote-




No hay comentarios: