jueves, 13 de agosto de 2015

De las múltiples cosas nuevas que trajo el viento,
estaba la rareza del ahelar no morir pronto.
Lo que para alguien mas bien desprendido de la vida
resultaba rarísimo,
uno de los pocos eventos a los que te podías entregar en paz,
incluso decir en voz alta (bromeando) que abrazabas el momento.
de pronto se torna un 'de ningun modo!'
'por favor, no'
'no, en los próximos 3.. 5..15...25...' y así vamos sumando años.
Y es que de alguna forma resultabas necesaria
y eso, resultaba rarísimo

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